En los Estados Unidos, aproximadamente seis de cada diez personas no mantienen un presupuesto mensual, según una encuesta de la Fundación Nacional de Asesoramiento Crediticio.
El resultado es que sus finanzas sufren altas y bajas; más bajas que altas, y su economía casi nunca mejora.
Especialistas afirman que si se desea una economía sana y que crezca, ahorro sostenido, sin dejar de tener un estándar de vida aceptable, se debe apelar a contar con un presupuesto.
Es tan importante lo del presupuesto, que organizaciones privadas, o sin fines de lucro, organizan permanentemente cursos para enseñar a los asistentes a cuidar de sus finanzas.
Elaborar un presupuesto es dificultoso. Pero si tienes metas financieras en las que estás trabajando, como ahorra dinero, un presupuesto puede ayudarte a alcanzarlas.
Lo más importante es que un presupuesto te ayuda a ahorrar más dinero.
Un presupuesto es una poderosa herramienta financiera, pero no funciona a menos que lo apliques.
Cuando empieces a hacer un presupuesto, considera varios métodos y herramientas para asegurarte de que tu presupuesto es el mejor para ti. Luego, haz todo lo que puedas para cumplirlo cada mes.
Con el tiempo, es posible que notes que tu situación financiera o tus preferencias cambian.
En ese momento, es importante recordar que no estás amarrado a tu presupuesto actual. Siempre puedes cambiar a una aplicación de presupuesto diferente o probar un nuevo método para ver si funciona mejor para ti.

Hay muchas razones para crear un presupuesto, como por ejemplo:
- Pagar la universidad
- Realizar compras grandes
- Enviar dinero a tus seres queridos
- Guardar dinero para una emergencia
Tener un presupuesto puede ser una de tus herramientas más valiosas para administrar mejor tu dinero y ser eficiente en tus finanzas.
Un presupuesto es la herramienta de planificación financiera más básica que existe. Y aunque puede llevar tiempo entender cómo crear un presupuesto que funcione para ti, puede proporcionarte una base sólida para el éxito y la estabilidad financiera.
Cuando tienes grandes planes que requieren dinero, un presupuesto bien hecho puede ayudar.
- Te permite entender a dónde va tu dinero cada mes.
- Tienes más control sobre cómo gastas tu dinero, en lugar de dejarlo a merced del azar y los impulsos.
- Puede ayudarte a establecer objetivos, seguir tu progreso y ver los resultados.
- Aprenderás a vivir dentro de tus posibilidades mientras trabajas para alcanzar las metas financieras que son importantes para ti.
- Te permite alinear tus hábitos de gasto con tus prioridades.

Al elaborar un presupuesto, debes tener en cuenta:
Restar tus gastos de tus ingresos y asegúrate de que la diferencia no sea negativa.
Determina tus ingresos
- Este paso será fácil si tus ingresos no fluctúan cada mes. Sin embargo, si trabajas por cuenta propia o tus horas pueden variar, toma el promedio de los últimos tres a seis meses para tener una idea de lo que puedes esperar ganar en el futuro.
Calcula los gastos mensuales
- Echa un vistazo a tus gastos del último mes y asígnales diferentes categorías.
- Utiliza tantas categorías como sea posible para darte una idea de cómo gastas tu dinero.
- Siempre puedes consolidar otras después para simplificar las cosas.
- Las categorías pueden ser cosas como el alquiler, los comestibles, los gastos médicos y más.
- Asegúrate de agregar cualquier gasto recurrente que no ocurra todos los meses, como una membresía anual o primas de seguro semestrales. Divide esos gastos, para que sepas cuánto te cuestan cada mes.
- incluye tus metas de ahorro mensuales y los pagos de deudas extras, si corresponde.
Crea tu primer presupuesto mensual
- Suma todos tus gastos del último mes y réstalos de tu ingreso mensual. Puedes hacerlo en papel, con una hoja de presupuesto o una calculadora de presupuesto en línea.
- Si la diferencia es negativa, tendrás que ajustar algunas cosas para asegurarte de que estás viviendo dentro de tus posibilidades.
- Pero si todavía te sobra algo de dinero, puedes elegir a qué lo destinas.
- Antes de que decidas gastarlo, considera la posibilidad de destinarlo a ahorros o a pagar deudas.

Lleva un registro de tus gastos
Crear un presupuesto no te servirá de nada si no lo cumples.
- A medida que avanzas en el mes, tómate tiempo al menos una vez a la semana para sumar tus gastos y asegurarte de que vas por buen camino con tu presupuesto.
- Mientras calculas tu presupuesto, considera si necesitas hacer ajustes. Si es mitad de mes, por ejemplo, y ya gastaste $300 de tu presupuesto de
$400 destinado para alimentos, tu presupuesto fue demasiado conservador o estás gastando más de la cuenta.
- Sé honesto contigo mismo sobre cuál es, y luego haz un ajuste para asegurarte de no excederte en tu presupuesto general del mes.
- Eso puede significar tomar dinero de otra categoría o reducir tus ahorros o pagos de deudas extras para el mes.
Crear un presupuesto por ti mismo puede ser desalentador, pero lo último que quieres es empezar y luego detenerte después de unos meses. La clave para crear un presupuesto que no abandones es encontrar lo que funciona mejor para ti.
Hay varios métodos de presupuesto diferentes. Mientras que algunos requieren mucha planificación y seguimiento, otros se centran más en las tendencias generales de gastos y no ocupan tanto tiempo.
Presupuesto de base cero
Con este método, el objetivo es que tus gastos mensuales sean exactamente iguales a tus ingresos mensuales. En otras palabras, estás decidiendo exactamente cómo se gasta cada dólar que ganas.
Este enfoque es genial para las personas que quieren desarrollar disciplina con sus gastos y les gusta la idea de saber exactamente a dónde va su dinero.
Presupuesto del sistema de sobres
Este método, favorece el uso de dinero en efectivo en lugar de una tarjeta de débito o crédito para todos tus gastos.
Irás al banco y retirarás suficiente dinero en efectivo para cubrir todos tus gastos del mes (también puedes hacerlo cada semana o quincena) y lo dividirás entre los sobres designados para cada categoría.
Si te quedas sin dinero de un sobre, tomas un poco de otro sobre en lugar de ir al banco para conseguir más.

Presupuesto 50/30/20
El método de 50/30/20 asigna todos tus gastos a una de tres categorías: necesidades, deseos y metas financieras.
La idea es que el 50% de tus gastos mensuales deben ir hacia tus necesidades básicas, el 30% hacia tu estilo de vida, y el 20% hacia el ahorro y el pago de la deuda.
Método “pay yourself first”
El método “pay yourself first“, pagarte a ti mismo en español, es el más simple de todos. La idea es sumar los gastos necesarios, como el alquiler, servicios públicos y pagos de deudas, y añadir ahorros y pagos de deudas adicionales.
Una vez que apartas tus gastos, puedes hacer lo que quieras con la porción restante.
Es una buena opción para las personas que luchan por ahorrar cada mes pero no quieren un programa complejo.